Manuel R., un agricultor del municipio de El Cercado, ha interpuesto una denuncia formal ante el cuartel de la Guardia Civil local contra un fenómeno meteorológico de baja altitud. El afectado asegura que, desde hace tres semanas, una nube gris de aproximadamente doce metros de diámetro le sigue de forma sistemática durante su jornada laboral, situándose siempre a escasa distancia de su cabeza.
Una persecución de vapor y sombra
Según el testimonio de Manuel R., el hostigamiento comienza cada mañana a las seis en punto, justo cuando sale de su domicilio hacia las tierras de labranza. La nube, a la que el agricultor describe como «rencorosa y de movimientos calculados», mantiene una altura constante de apenas dos metros sobre el suelo, impidiendo que el sol llegue a sus cultivos pero negándose rotundamente a descargar agua sobre los mismos.
El conflicto ha escalado de tal manera que el afectado ha intentado ahuyentar al cúmulo mediante el uso de altavoces con música de verbena y disparos de sal al aire, sin obtener resultado alguno. «Si me muevo a la derecha, ella vira a la derecha. Si entro en el cobertizo, se queda esperando en la puerta como un acreedor», explica Manuel R., quien sospecha que el fenómeno tiene una fijación especial con su tractor, al que envuelve en una neblina densa cada vez que intenta realizar maniobras de marcha atrás.
El vacío legal de la justicia atmosférica
La Guardia Civil ha confirmado la recepción de la denuncia por acoso, aunque admite serias dificultades técnicas para proceder a la identificación y posterior detención del agente meteorológico. El sargento a cargo del caso ha señalado que, a pesar de que el código penal no contempla sanciones para formaciones gaseosas, se ha abierto una diligencia informativa para comprobar si la nube posee antecedentes en otros municipios de la comarca.
«No quiero que la encarcelen, solo pido una orden de alejamiento de al menos quinientos metros de altitud para poder ver el sol y trabajar en paz», declara el afectado.
Mientras se resuelve el litigio, los vecinos de El Cercado han comenzado a observar el fenómeno con cierta distancia, evitando acercarse a Manuel R. por temor a que la nube sea contagiosa o decida cambiar de objetivo. Por su parte, los peritos de la Agencia Estatal de Meteorología han declinado personarse en el lugar, alegando que no se desplazan por «nubes con comportamientos de índole personal o sentimental».

